septiembre 7, 1996
Madrid, España
Por Fernando Samaniego
No hemos encontrado una idea genial , declaró ayer el arquitecto suizo Mario Botta,
uno de los 13 miembros del jurado internacional que había decidido una hora antes por unanimidad declarar desierto el primer premio del concurso de ideas para ampliar
el Museo del Prado. La presidenta del jurado, la ministra de Educación y Cultura, Esperanza Aguirre, reafirmó el compromiso del Gobierno y del presidente Aznar de seguir
adelante con un proyecto que cubra las necesidades del museo, según el acuerdo parlamentario
de la pasada legislatura, enriquecido con las propuestas de los diez arquitectos finalistas.
Se concedieron accésit al equipo Alberto Martínez Castillo y Beatriz Matos, de Madrid,
y a Jean-Pierre Dürig, de Zúrich.
El debate arquitectónico ha dominado las 22 horas de reuniones del jurado internacional que el jueves y viernes consumieron en la sala Juan Gris del centro municipal del Conde Duque, de Madrid, para decidir el concurso de ideas para la ampliación del Prado, incluidas dos escapadas al museo, una de ellas en la madrugada de ayer, para visitar las salas y almacenes.
Las discusiones no llegaron a enfrentar a los políticos -el secretario de Estado de Cultura, Miguel ngel Cortés, recordó al jurado que el concurso se había organizado por el Gobierno anterior y la Unión Internacional de Arquitectos (UIA)- con los planteamientos de los arquitectos, que en algunas ocasiones fueron muy duros con algunos proyectos de los diez finalistas.
La ministra Esperanza Aguirre, como presidenta, comentó las decisiones del jurado y sembró la confusión al no saber responder a los interrogantes que siguen abiertos sobre el
futuro proyecto de ampliación del Prado. Ninguna de las propuestas resuelve los problemas que tiene el museo
en la ampliación de espacios expositivos y de servicios públicos , declaró tras recordar el acuerdo
parlamentario en la legislatura anterior sobre el plan de necesidades y la aportación de la UIA en la organización
del mismo, junto a la presencia en el jurado de ocho arquitectos prestigiosos que garantizan rigor,
neutralidad y objetividad .
En varias ocasiones, Aguirre insistió en que se trataba de un concurso de ideas
para unos problemas complejos y una zona de Madrid emblemática y de enorme importancia urbana , sin
que ello implicara la aceptación de las propuestas premiadas en el futuro proyecto. A partir de ahora,
Cultura y la gerencia de Urbanismo del Ayuntamiento, con la colaboración del Prado, tendrán que ponerse
a pensar en el futuro. El Gobierno sigue adelante con la ampliación del museo; es un compromiso político
que ahora se enriquece con las propuestas presentadas y las deliberaciones de un jurado internacional . Sobre
las posibilidades y fechas de encargar el proyecto definitivo, se refirió a los procedimientos legales, que
permiten encargar a un profesional, un concurso restringido o diseñarlo la propia Administración. El secretario
de Estado de Cultura, Miguel ngel Cortés, repitió que ninguna de las ideas satisfacía las complicadas
necesidades y problemas, aunque ahora se tienen ideas aprovechables para dar respuesta . Insistió en que
el Gobierno mantiene el acuerdo parlamentario y se realizará la ampliación con las ideas aportadas por
el concurso .
El jurado concedió por unanimidad dos accésit, de acuerdo con las bases del concurso.
Los galardones fueron para el equipo formado por los españoles Alberto Martínez Castillo y Beatriz Matos,
de Madrid, y por el suizo Jean-Pierre Dürig y Philippe Rämi. Del primero el jurado destaca las propuestas
para el entorno urbano y su implantación en el lugar, y del segundo las respuestas a las necesidades museológicas.
Los dos galardones tienen una dotación de tres millones y medio de pesetas cada uno, al sumarse la
dotación de los tres millones
del primer premio.
Acuerdo imposible
Es una decisión muy sensata, acertada y seria , dijo Jaime Duró, ex presidente
de la UIA y miembro del jurado. Comentó la imposibilidad de llegar a un acuerdo de los dos tercios de los
miembros del jurado -un total de nueve votos favorables- en la complejidad del programa propuesto y la
gran variedad de las ideas.
No me ha causado decepción , afirmó José Antonio Fernández Ordóñez, presidente
del patronato. Hemos aprendido muchísimo de cara al futuro y el debate ha sido muy vivo, intenso e inteligente ,
dijo durante el fallo. El concurso nos ha ayudado a tener un conocimiento más explícito de nuestros
propios problemas y la forma de solucionarlos. El camino hacia la ampliación es ahora más claro y sencillo
que lo era antes del concurso. Comprendo la decepción pero no ha habido ninguna propuesta que responda
a los aspectos funcionales, urbanísticos y arquitectónicos . Fernández Ordóñez agradece la colaboración
de los concursantes: Hay que agradecer sobre todo a los arquitectos extranjeros su demostración
de amor a la arquitectura y de amor al Prado .
De forma unánime se ha decidido dejar desierto el primer premio en el concurso
para la ampliación del Museo del Prado. Ninguno entre los más de 500 proyectos presentados ha merecido el respaldo
del heteróclito jurado internacional, al que se recurrió en su día para aliviar a la Administración de
la enfadosa tarea de designar un arquitecto. Para más inri, el jurado ha concedido accésit a dos proyectos tan antitéticos
que cualquier fusión o síntesis futura es descartable. Esta situación deja las manos libres a la ministra
de Cultura, que deberá iniciar de nuevo el prolijo y polémico proceso de búsqueda de un arquitecto y un proyecto.
Cuando estaba a punto de culminarse tras un año de ruido y furia, el asunto ha vuelto a la primera casilla,
provocando la misma frustración que el juego de la escalera cada vez que el azar nos precipita al comienzo. Ni
siquiera podemos pensar que la montaña ha parido un ratón, porque los hechos han diagnosticado más bien un falso
embarazo.
Este desierto unánime, hasta hace poco tan poblado de hipótesis y cábalas, resulta
de difícil evaluación mientras
no se conozca la totalidad de los proyectos, cuya exposición está prevista a partir
de octubre. Los 10 presentados ahora, que fueron seleccionados en su día para una segunda fase, producen una impresión
general de desaliento, creada a partes iguales por la dificultad intrínseca del problema, el carácter
equívoco de las bases y el discutible olfato del jurado, alguna de cuyas preferencias resulta clamorosamente desconcertante.
Puesto a buscar trufas enterradas, ha alumbrado mayormente patatas. Tubérculos comestibles sin duda, pero
lejos del refinamiento gastronómico que correspondería al Prado.
Pese a todo, el proyecto de Matos y Martínez Castillo, que ha recibido uno de los
accésit, es probablemente el más elegante y sensible de los presentados, lo que dice mucho a favor del talento
de la joven pareja de profesores madrileños. Su propuesta de bajo impacto contrasta vivamente con la muy categórica
de los suizos Dürig y Rämi, también premiada con un accésit, que añade al edificio de Villanueva una gran barra
prismática, tan impetuosa como ingenua, que se extiende aérea hasta las verjas del Jardín Botánico. En el
proyecto más conservador y silencioso de los expuestos, Hernández Gil y Olalquiaga eligen por el contrario
prolongar el Botánico por las traseras del Prado, albergando bajo tierra buena parte del programa. La propuesta
de Rafael Moneo, único arquitecto de talla internacional entre los seleccionados, se ajusta dócilmente
a las bases, construyendo en la parcela de los Jerónimos un bloque exfoliado de despachos y una sala de exposiciones
temporales en el antiguo claustro, iluminada por una chimenea de luz; el conjunto se une al edificio de
Villanueva a través de una pasarela integrada en un monumental dosel que salva la calle. Por lo demás, sólo la delicada
fragmentación del proyecto del joven madrileño Fernando Pardo o el gesto rotundo y añejo del más veterano
Eleuterio Población se salvan de este naufragio melancólico y anunciado.
El Prado se merecía otra cosa. Este fracaso laborioso y gris evidencia que ni la redacción de las bases del concurso, ni la selección de los miembros del jurado, ni la remisión del proceso en su conjunto a una triste burocracia internacional han dado los frutos que la más importante institución cultural española tenía derecho a esperar. Ahora habrá que comenzar de nuevo, tras el fallo fallido de esta onu unánime.
F. Samaniego, Madrid. Domingo 8 de septiembre de 1996
El arquitecto Rafael Moneo, uno de los diez finalistas del concurso internacional
de ideas para la ampliación del Museo del Prado, declaró ayer que se sentía muy triste
y desilusionado por el fallo del jurado que declaró desierto el primer premio, pero
defendió su propuesta ambiciosa . Es un proyecto que tenía cierto riesgo pero del que
me siento muy satisfecho . El lunes se reunirá la comisión permanente del patronato del museo
para analizar el concurso y proponer medidas para el futuro.
Rafael Moneo, quien hoy viaja a Houston (Estados Unidos), donde en enero comienza la construcción de un museo, conoció el fallo del
jurado del Prado el viernes por la tarde, al regresar de una visita de obras del centro cultural de Don Benito (Badajoz). Me quedé muy triste porque he puesto mucho interés en el trabajo y mucha
dedicación. Me parece que la propuesta daba respuesta a las necesidades del Prado, potenciando además el edificio de Villanueva, que era la razón del proyecto .
El arquitecto señaló ayer que es frustrante que un jurado elija diez trabajos entre 500 y que no encuentre ninguno satisfactorio. Es un poco fuerte . Pero tiene confianza en un jurado independiente y no cree que le haya perjudicado el que su nombre apareciera como favorito en los medios de comunicación.
Aunque su proyecto estuvo cercano a conseguir un accésit, que por las bases se concedieron a dos equipos, el español de Alberto Martínez-Beatriz Matos y el suizo de Jean-Pierre Dürig-Philippe Rami, Moneo afirma su confianza en sus ideas: Es una propuesta que me gustaría explicar en una sesión crítica, que el jurado nos podía haber pedido . Su estudio apostaba por la zona de los Jerónimos, donde se sitúan las exposiciones temporales bajo el claustro, y un
nuevo edificio para servicios del museo. Entre los dos espacios, unas plataformas, que dividen dos patios, para servicios del museo y públicos, que al
mismo tiempo potencian los valores del edificio Villanueva.
Las conexiones se realizan a dos niveles, creando un pórtico acristalado. Es una
solución atrevida y arriesgada, en el espíritu de una ampliación ambiciosa. Puedo dar la cara por este
proyecto . En opinión de Moneo, una propuesta no puede resolver todo el programa, ya que se trata de dar
estrategias y reflexión sobre el uso de los solares, sobre todo la forma de mejorar la espalda del Prado . Nos
han eliminado, pero son las normas del juego .
En el mes de octubre está previsto que todos los proyectos presentados al concurso
se expongan en el antiguo MEAC, de Madrid, con los materiales que ha visto el jurado y el nombre de los arquitectos,
si lo permiten los autores, según la solicitud que les llegará por vía notarial.
Las mismas necesidades
El presidente del patronato del Prado, José Antonio Fernández Ordoñez, confirmó
ayer que mañana lunes se reunirá la comisión permanente, el órgano ejecutivo del museo, para estudiar las
consecuencias del fallo del concurso de ideas, y en breve lo hará el pleno para tomar las primeras medidas.
El proyecto de ampliación no se detiene, ya que las necesidades de ampliación siguen siendo igual de urgentes .
Uno de los primeros argumentos será reflexionar sobre todas las ideas aportadas
por el concurso, que ha ofrecido una enorme información que antes no teníamos . Fernández Ordóñez señala
que se tendría que realizar un programa museológico más concreto .
Entre los aspectos que se han clarificado, resume la utilización del Museo del
Ejército y la ampliación hacia la
iglesia de los Jerónimos, con la utilización de los espacios alrededor del claustro.
Hemos aprendido lo que hay que hacer . En cambio, desconoce el procedimiento de cara al proyecto definitivo
de la ampliación, que toca decidir al Ministerio de Educación y Cultura.
Tomado de
El País Digital.
