La "Cidade Maravilhosa"
Por: Roberto
Segre
Mail to: bobsegre@acd.ufrj.br
Cortesía de la revista Obras
La metropoli carioca deviene en
laboratorio experimental del
urbanismo en la década de los
noventa, en un concurso de
ideas y conceptos
En los años 30, Río de Janeiro era el símbolo de la exuberante tropicalidad latinoamericana: Carmen Miranda difundía por el mundo los ritmos de la samba brasileña, Walt Disney inventaba el personaje de Pepe Carioca que sobrevolaba sobre el Pan de Azúcar y el Corcovado, representando el sur del continente en "Los tres caballeros". La imagen de Copacabana significaba la modernidad urbana, al punto que empresarios de Miami visitaron la entonces capital del Brasil para asimilar su originalidad arquitectónica.
Sin embargo, grandes cambios acontecieron en el más de medio siglo transcurrido. El municipio. ahora con 5.5 millones de habitantes, inserto en una región metropolitana de 9.6 millones, se extendió sobre el territorio minimizando el espacio costero tan difundido en las tarjetas postales. Playas como las de Flamengo, Botafogo, Copacabana, Ipanema y Leblon conservan su prestigio internacional, pero millares de personas viven en el espacio gris y neutro de la ciudad anónima en las zonas norte y oeste, nunca atendidas por los gobiernos municipales, por lo menos en términos de estética urbana.
Plaza de juegos infantiles en el barrio
de Catete por el Arq. Jorge Mario Jáuregi
Al asumir el economista Maia el cargo de alcalde de Río de Janeiro
en enero de 1993, abrió una etapa renovadora en la contradictoria
evolución de la ciudad. Con la ayuda de dos arquitectos de prestigio
nacional e internacional, Luiz Paulo
Conde, secretario de Urbanismo y, posteriormente, de Sergio Magalhaes,
secretario de Vivienda, con el respaldo de Iplanrio -dirigido por Verena
Andreatta de Carvalho y Olga María Esteves Campista-, se Ilevó
a cabo, durante los cuatro años de su mandato. una intervención
en el tejido citadino, sin precedentes en la segunda mitad del siglo.
El primer cambio radical consistió en la metodología de enfoque de los problemas urbanos. Frente a las abstracciones generalizadoras de los planes directores se optó por la elaboración de un plan estratégico, establecido con la participación de los actores sociales. técnicos y económicos de la ciudad, a partir de un diagnóstico de la realidad actual y orientado hacia intervenciones escalonadas en diferentes niveles: del territorio al barrio. Luego se privilegió el análisis sectorial contenido en el "proyecto urbane': basado en los principales segmentos de demanda social, a partir de condiciones operacionales objetivas y de un consenso público o de las entidades comprometidas.
UN LABORATORIO
A ESCALA NATURAL
La metrópoli carioca se convirtió en un "laboratorio" experimental de diseño urbano al hacerse eco, no de abstractas demandas de una genérica comunidad. sino de la existencia de grupos sociales concretos, con tradiciones, hábitos, suenos y aspiraciones particulares. De allí que, abandonados los esquemas unitarios y totalizadores del "Proyecto Moderno". se rescató además la multiplicidad de identidades de la reciente posmodernidad. Se Ilamó aconcurso de ideas y conceptos, tanto en el ámbito de la ciudad "informal" como "formal': con la presentación de casi un centenar de eqmultidisciplinarios de urbanistas, arquitectos, paisajistas y diseñadores.
Por primera vez. despachos de renombre, generalmente identificados con obras costosas promovidas por el gran capital -Pontual Associados, Paulo Casé. MMM Roberto, Indio Da Costa, Acácio Gil Borsoi- afrontaron problemas de contenido social y diseñaron para los estratos necesitados de la población. De los proyectos seleccionados en el plan de Riocidade, surgieron soluciones diferenciadas. que luego fuero confrontadas con las comunidades barriales. y se asimilaron criterios, opiniones y sugerencias.
Desde Pereira Passos y Agache a comienzos de siglo, nunca hasta Ia presente década, la ciudad había sido tema central de acaloradas poIémicas en la prensa cotidiana. Si bien una gran parte de las críticas estuvieron dirigidas hacia el exceso de variedad de los diseños -en particular de los elementos del mobiliario urbano y de la proliferación de simbolos escultóricos-. el alto costo de la inversión -casi 250 millones de dólares- y el número reducido de proyectos -17 sobre un total de 154 barrios. Terminadas las obras, la comunidad de cada región percibió el esfuerzo realizado por los diseñadores para comprender la idiosincracia del medio, los valores históricos y contextuales, y las tradiciones culturales de sus habitantes.
Plaza Noel Rosa en
Vila Isabel.
Estudio Archi 5
En las intervenciones ejecutadas en los 17 barrios de la ciudad quedaron grabados fragmentos de belleza,Ý de orden. de coherencia, de color, de vegetación. en la dura y anónima suburbia siempre relegada al olvido, más allá de las fugaces escolas de samba: Penha, Madureira, Campo Grande, Ilha do Governador o Meier. Hoy, recuperaron su identidad y significación, y sus habitantes no se sienten parias urbanos. El orden establecido en las densas vias de acceso de Méier e Ilha do Governador; la "humanización" del vacío existente bajo el viaducto de Madureira; la amplitud de los espacios peatonales de Penha y Campo Grande, la disponibilidad de plazas y parques, han volcado nuevamente a la calle a adolescentes. jóvenes y viejos, al encuentro e intercambio cotidianos caracteristicos de la vida del barrio. Asimismo, el fortalecimiento de las tradiciones culturales es motivo de orgullo de la comunidad: el conjunto escultórico del músico Nael Rosa en Vila Isabel se convirtió en un símbolo identificador del sitio. famoso por los aportes musicales de muchos de sus pobladores.
DEL CENTRO A LA COSTA
En los barrios tradicionales de las áreas centrales, los resultados fueron más contradictorios. Mientras no quedó asimilada la fuerte personalidad de Copacabana y su persistente identidad forjada en los años 40 -la integración de aquellas ventanas horizontales, curvas ligeras y continuas del déco y el protomodernismo-, el espacio circulatorio frente al túnel principal de acceso al barrio, caracterizaría más el silencio del sepulcro que las ondulacianes de la samba carioca. Una disgregación de ambientes diseñados en concordancia con variadas funciones, creó puntos de tensión a lo large del intenso eje comercial de Catete. Este proyecto, densamente elaborado en términos programáticos, intentó un diálogo con las prexistencias históricas del siglo XlX y la particularidad significativa de cada espacio público.
El elemplo más criticado. cuestionado, debatido y difundido -casi un emblema de Riocidade-, es el arco y el obelisco colocado por Paulo Casé a la entrada de Ipanema El autor quiso reafirmar un espacio de intensa vida pública circundado por bares y restaurantes. con un símbolo identificador del barrio. La falla radica en la arbitrariedad de las formas y en la pesadez de la imagen, sin relación alguna con los contenidos históricos del sitio. Si Ipanema coincide con la bossa nova y las suaves canciones de Bon Jovi y Vinicius de Moraes, la ciclópea pesadez del arco carece de referencia alguna a la transparencia y fluidez del ritmo local. Por úItimo. Leblon resultó el ejemplo de mayor calidad de diseño del mobiliario urbano. La ligereza de los elementos funcionales luminanas,cabinas telefónicas, paradas de ómnibus creados por Indio Da Costa, logran una presencia virtual que se desmaterializa en el vínculo con la pregnancia arquitectónica del medio urbano. Así, en la intensidad del flujo circulatorio, la plaza Antero de Quental es un remanso armónico de pazy serenidad.
Luminarias y parada de ómnibus en la plaza Antero de Quental
en Leblon. Arq. Indio Da Costa
La elección de Luiz Paulo Conde para desempenar el cargo de alcalde de Río hasta el año 2001, constituye una demostración evidente de la aprobación comunitaria a las obras y proyectos del gobierno municipal. La posibilidad de Ilevar a cabo una comunidad en las iniciativas. logrará articular con las existentes las futuras propuestas. tanto de Riocidade como de Favela Bairro. El nuevo siglo verá una metrópoli en busca de su nueva identidad, que fusionará pasado y presente. centro y periferia. La aspiración es coser, hilvanar, articular la cidade partida (Zuenir Ventura), e ir cualificando aquellos grises silencios urbanos extendidos por la suburbia. A su vez, otorgar una nueva vida al centro. todavía abandonado y desierto en su absurda monofuncionalidad. integrándolo al paisaje de la bahía con la eliminación del puerto y del sobrelevado de la avenida Perimetral.
Aprovechados los espacios libres de la faja costera, la construcción de viviendas en el área de almacenes y depósitos abandonados. permitirá densificar el ámbito de la centralidad y recuperar la intensa vida social existente hasta inicios de siglo. Así, surgirán nuevos símbolos identificadores de Río de Janeiro, esparcidos en la totalidad del territorio. que serán reconocidos en el mundo. tanto como hoy lo son el Pan de Azúcar Cristo Redentor.
Por: Roberto
Segre
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